viernes, 28 de noviembre de 2014

Odisea 22

22.18 Un canto lleno de detalles gore (para Manuel Fernández Galiano, aquí habría un segundo autor, imitador del autor de la Ilíada).

22.64 No todo es pasta: aquí la motivación principal -antieconómica- es la venganza.

22.84-88 Detalles de la agonía de Eurímaco: plasticidad.
Dejando él la espada
de su mano caer, vacilante arrojóse a la mesa
y arqueósele el cuerpo; vinieron al suelo la copa
de dos senos y todo el manjar; con su frente la tierra
golpeaba en congojas de muerte, sus pies sacudían
por detrás el sillón y la niebla vertióse en sus ojos.

22.237 Atenea todavía quiere probar a Ulises. 22.240 Atena se transforma en golondrina. El arco, mientras Ulises mata a los pretendientes, hace el gorjeo de las golondrinas.

22.265-280 Recuerdo de las batallas de la Ilíada: acertar o no según lo quieran los dioses. Aquí todo más burdo: los malos no aciertan ni al arco iris.

22.297 Atena alza la égida. Símiles: de vacas y tábano / de buitres.

22.346 Femio, que recrea a dioses y hombres. 22.347-348 sin maestro / el cielo le inspira. 22.348-349 “creo poder celebrarte como a un dios”.

22.362 Medonte, el heraldo, debajo de un sillón.

22.384 Los cadáveres amontonados como peces.

22.401 Ulises ante Euriclea: como un león con sangre y polvo.

22.422 Función de las criadas: hacer sus labores, cardar la lana, llevar con paciencia su suerte. 22.468 Las ‘malas’ colgadas como tordos. 22.473 agitar de sus pies.

22.475 Ensañamiento con Melantio ¿ritual de μασχαλισμός? para impedir su venganza.

22.499 Final del canto: besar la cabeza / anhelar de sollozos.

Odisea 21

21.4 La prueba del arco es a la vez principio de la «matanza» (ἀέθλια καὶ φόνου ἀρχήν).

21.65 Entró Penélope como una diva, ajustándose el velo (lo propio de la mujer casada) y «cubrió sus mejillas».

21.97-98 Prolepsis: las ganas de Antínoo de coger el arco le sirven a Homero para adelantar que será el primero en morir: «probar el primero la flecha» (ὀϊστοῦ γε πρῶτος γεύσασθαι ἔμελλεν).

21.101-117 Telémaco alaba a su madre como un buen partido. Toda la familia resuelve sus tensiones (seguramente en realidad versiones distintas del mito juntadas aquí: Penélope fiel o no, Telémaco hijo querido o en tensión con su madre) en una representación teatral en la que las exageran dramáticamente ante los pretendientes.

21.128 Telémaco está a punto de conseguirlo a la cuarta, pero le indica Ulises que todavía no: problemas de herederos y padres que todavía no se han muerto (Juan Carlos/Felipe, Isabel II/ Carlos).

21.153-154 Leodes el adivino: dice que el arco va a matar. Pero no es un adivino suficientemente bueno para sí mismo. Muere poco después (22.322). Ulises le dice con muy mala leche: «debiste pedir que no volviese». No es lo mismo saber algo que poder evitarlo.

21.218 Nueva anagnórisis de Ulises ante Eumeo y Filetio, otra vez por medio de la cicatriz. 21.227 Y otra vez llantos y besos, que aquí se paran de golpe, porque la acción los reclama.

21.247 Sollozo de niño consentido de Eurímaco.

21.251-253 La prueba del arco: igualarse a Ulises y merecer su esposa.

21.406 La fascinante equiparación entre el arco y la lira. 21.430 Otra fiesta con la lira. Juego al que le sacará también mucho partido Heráclito.

21.415 Señal de anuencia de Zeus, hijo de Crono ἀγκυλομήτεω ('de corvos designios').

jueves, 27 de noviembre de 2014

Zagreb 32 - La colección de Ante Rodin

Al lado de los autómatas, la fascinante colección de paquetería antigua que donó Ante Rodin,:


[bebí varias veces la cerveza Ozujsko: no me convenció]














[en las casas abandonadas de Castrojeriz, de pequeños, encontrábamos botes de Sidol parecidos]


[y títulos en los dos alfabetos]

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Zagreb 31 - Autómatas musicales


Pone: "Gabinete mecánico. Autómatas musicales. Orientación: martes y jueves de 5 a 6"


En una sala especial del Museo de la Ciudad, donde exponen una colección donada por Ivan Gerersdorfer. muy chula, de los primeros reproductores de música y de discos de la época heroica




[Estas dos fotos son malas en cuanto que son autorretratos, así que tienen hasta moraleja]

martes, 25 de noviembre de 2014

Zagreb 30

Todavía tengo mucho que poner aquí sobre Zagreb, por ejemplo cosas del Museo de la Ciudad. No parecía muy apetecible, pero resultó ser casi el mejor: desde los orígenes hasta ahora, te hacías una idea muy buena de lo que fue, pueblecito amurallado y al lado la Catedra y el barrio latino (de los italianos) y luego en el XIX, el dominio de los artesanos alemanes con sus certificados gremiales:



A mí me conmovió este carnet de pertenencia (pone Heimat) a Lübeck (pone 'ciudad libre hanseática de Lübeck'), de un oficial fundidor de campanas, Johann Christopher Hinrich Degen, donde se dice que si vuelve no se le puede prohibir la acogida en su ciudad patria.
Como no había fotos, detallan sus rasgos: años (29), altura (6, 2 1/2 pies) pelo (marrón claro), cejas (marrón claro), crisma (redonda), ojos (azules) nariz (grande y larga), boca (algo grande), barba (rubia), cara (oval) color de la cara (sano), mandíbula (redondeada), complexión (delgada):

lunes, 24 de noviembre de 2014

XXI Güelfos

Es este el libro de un amigo. Y nadie me dirá que no soy objetivo (espero) al hablar de él con mis mejores elogios: ya lo admiraba como escritor antes de conocerlo en persona. Primero leí aquellas entradas de su blog con enorme admiración, luego me empecé a escribir con él, más adelante me mandó esta recopilación en su versión previa en pdf (que leí con asombro admirado, como si viera aquellos textos por primera vez), y luego ya nos conocimos. Ahora que he leído por tercera vez los textos en el libro en papel, la sorpresa ha sido seguir descubriendo más niveles de significado y nuevas sugerencias en estos ensayos de profundidad a la altura de su alto valor literario.

Es decir, que elogio el libro de un amigo con convicción y por sus méritos intrínsecos. «En la juventud la amistad es desaforada. En la madurez, rara y desengañada» (94-95), dice el autor, dándome otro argumento de objetividad.



«XXI Guelfos»: el título difícil es una clave. Es un libro para leerlo con atención y esfuerzo. Yo intuyo que el autor querría seguir siempre la alegría de contar lo hermoso y por ello sencillo, pero este libro está escrito en nuestro mundo desquiciado por atajos simplificadores y simplones -sean de peperos, de convergentes o de podemitas- y tiene que plantarles cara, incluso ante el riesgo de topar con el muro de la inefabilidad de querernos transmitir lo más grande o el de la imposibilidad de explicar el abismo del límite. A nosotros, metidos en la caverna, tiene que explicarnos qué nos está pasando, y eso sin que contemos con un bagaje de lecturas a la altura de las suyas.

«XXI Guelfos» son "21 principios güelfos" de un escritor que se define como reaccionario, católico, conservador y moderado: reaccionario a su pesar (que también existe el riesgo de presumir de reaccionario: a mí me pasó; leí a Bloy y creí que podía igualarme a él sin pasar por sus sufrimientos), católico (que no triunfalista -más bien lo contrario, si la fe no estuviese como ancla- ni apologético: nada más lejos de él ese «por los silogismos hacia Dios»; en cambio, la paradoja es su detector de agujeros negros). Es también conservador y por ello apocalíptico con estoicismo: esperando el desastre con paciencia, seguro de que en realidad no es el final. Y por fin, moderado: «heterodoxo en su ortodoxia» pero sin ser irritante. No está él (ni yo ya) para trincheras mediáticas: no hay en este libro nada del ambiente apresurado del «nosotros tenemos que vencer ya a los malos».

Su guía es san Bernardo –y es una pista en la que me gustaría seguirle, porque casi no sé de él (Bloy también lo admiraba). Su ideal es el del monaquismo, pero siendo como es un padre de familia en una metrópoli, lo que le interesa es no el mundo –en el mal sentido- sino seguir la búsqueda que hizo la tradición monástica (ojo, que lo de copiar manuscritos clásicos estuvo muy bien, pero los monjes medievales apuntaban a tesoros mucho más valiosos: la unión con Dios).
Frente a la escolástica especulativa, que no desprecia, el autor prefiere seguir la tradición de la literatura espiritual –en el sentido más fuerte de la palabra, que tan bien conoce-, para alcanzar una «experiencia directa, carnal de la economía de la salvación». Y cito, también de su comentario a un libro de Jean Leclerq: «sólo la escatología del bien es capaz de tensar la gramática del ser. Tras ella la belleza y la verdad se abrazan y se persiguen en puntos de fuga hacia la santidad inaccesible de Dios que, empero, se manifiesta en las letras de un deseo insaciable» (21-22).

A mí todo esto que le leo me entusiasma y me consuela. Comprendo también que sea minoritario. Pero leo un párrafo como el siguiente y tengo para pensar largo rato: «Pablo de Tarso descubre en el escándalo de la cruz la palabra eterna que sostiene el mundo. En lo humillado se revela, con una urgencia histórica que el fuego heraclíteo desconoce, el plan de Dios. Oculto a todas las fuerzas cósmicas, sólo se hace visible a los hombres mediante la fe en Jesucristo. Si para Heráclito el cosmos es un desgarro ontológico, para san Pablo es una esperanza teológica» (49).

No puedo entrar a explicar en detalle el discurso del libro: me lo tengo que hacer comprender a mí mismo antes, en otras nuevas lecturas que serán placenteras y provocadoras. Pero leed su comentario a Sangre Sabia de Flannery O'Connor, lo más luminoso que recuerdo haber leído sobre esa novela, o el ensayo sobre el Plan Bolonia como objet trouvé. Ah, y tengo que leer a Morand.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Odisea 20

20.13 Al ver a las criadas que van a acostarse con los pretendientes, el corazón le ladra (símil: como la perra que defiende sus cachorros al ver a un extraño).

20.18 Ulises increpa a su corazón (τέτλαθι δή, κραδίη): pero está también el yo (αὐτὸς 20.24).

20.45 Conversación con Atenea, que le echa en cara a Ulises su falta de confianza general : cualquiera se confía a otro, aunque 20.46 sea peor que uno, mortal y mezquino.

20.80 Pide Penélope tener la imagen de Ulises en el Hades y también que no se le «fuerce a alegrar los sentidos de un hombre más vil». 20.88 Sueña que tiene al lado acostado a Ulises y sabe que está soñando y se alegra en su alma: 20.90 «Decía que aquello era verdad y no ensueño». Lo oye Ulises y le parece que la tiene al lado 20.93-94.

20.119 Molinera: penosa fatiga de moler el pan. Profecía de oír algo casual: κληδών. Pretendientes opresores.

20.199 Filetio a favor de Ulises. 20.205 Ve similitud entre el mendigo y Ulises.

20.346 Se ríen sin motivo los pretendientes. 20.348-9 Lloran de risa: profecía.

20.350 Tremenda profecía de Teoclímeno: la profecía inspirada y la presentización del futuro.

Odisea 19

19.39 Las vigas brillan por la presencia de Atena.

19.45 Probar a las sirvientas y a su mujer.

19.74 Fatal condición de los pobres. 19.76 Lógica de "hoy por ti, mañana por mí".

19.105 Penélope le pregunta directamente al mendigo, sin etiquetas: él reacciona distanciándose.

19.134-135 Penélope, importunada por los pretendientes, no puede atender a huéspedes, pobres, suplicantes o heraldos.

19.158 Dice Penélope que sus padres la apremian a casarse de nuevo. 19.533 Telémaco le suplica a su madre que se vaya, «angustiado por su propio caudal».

19.163 «No naciste de la piedra o de la encina».

19.203 Ulises «ensamblando plausibles mentiras».

19.204-205 Cuando Ulises le cuenta cómo conoció a Ulises al ir a Troya, el rosotro de Penélope se derrite como la nieve del monte con el llanto. 19-208-209 Llorando a un esposo que estaba a su lado. 19.210-212 Ulises resiste sin darse a conocer: «supo engañar a su llanto».

19.220 Penélope prueba al mendigo: señales de reconocimiento que él le da en detalle.

19.271 Profecía de Ulises sobre Ulises: vuelve y además con riquezas. 19-283-284 «Podría estar ya aquí, pero prefirió ir por otras tierras juntando tesoros». Le repite a Penélope lo que contó a Eumeo (14.316 ss.), pero sin mencionarle a Calipso.

19.365 Euriclea: por qué sufre Ulises, con la de sacrificios que hacía. 19.370 «¿lo injuriaron unas sirvientas?».

19.396 Su abuelo Autólico (=lobo), ladrón como Hermes. El relato intercalado: mantiene la tensión del reconocimiento en el aire y sirve para recordar la infancia y juventud del héroe, antes de su «reconocimiento».

19.406 Etimología de Odiseo: el atrevido, el que soporta males.

19.416-417 Cariños de su abuela materna.

19.431-434 Mínimas indicaciones de paisaje.

19.468-71 Impresionante descripción del golpe en el agua del pie de Ulises al soltarlo Euriclea, que acaba de reconocerlo:
soltó conmovida la pierna,
que, cayendo de golpe en la tina y sonando en el bronce,
la volcó hacia delante y el agua vertióse en la tierra.

19.454 Jabalí herido al que “se le escapó el alma ἀπὸ δ' ἔπτατο θυμός (cf. humus).19.457 La sangre de la tremenda herida que le hizo a Ulises la curaron «con cantos».

19.471 Alegría y dolor a la vez de Euriclea: τὴν δ' ἅμα χάρμα καὶ ἄλγος ἕλε φρένα.

19.563 Las dudas sobre los sueños de Penélope y su curiosa teoría sobre posibles ‘sueños falsos’.

19.573 Problema de que Penélope haga en ese momento la prueba a los pretendientes: explicaciones psicológicas (confianza en la vuelta de Ulises gracias a la profecía de Teoclímeno y lo que le ha dicho el propio Ulises). Teorías (neo)analíticas.

19.597 Κακοΐλιον οὐκ ὀνομαστήν «Mala-Troya no de nombre famoso».

viernes, 21 de noviembre de 2014

Odisea 18

18.6 Iro (porque transmite informaciones como Iris. 18.29 Dice que Ulises va a echar de la boca los dientes «como cerda que se mete en un sembrado». 18.73: Iro será Ἄιρος.

18.98 Lucha como parodia de las de la Ilíada. 18.99 Sus plantas barrieron la tierra. 18.100 Mientras, los pretendientes se morían de risa γέλῳ ἔκθανον.

18.120 Anfínomo se porta bien con Ulises, que le advierte veladamente del peligro de seguir allí. 18.154 Él se da cuenta, pero «Atenea le sujeta» 18.155 para morir.

18.130 El hombre, el ser que huye del mal: nadie más débil. 18.132 porque nunca piensa que va a sufrir males.

18.160 Atena hace que Penélope se presente a los pretendientes; para qué: sacar regalos. Homero dice que para que se confíen y darle más gloria a ella. 18.282 Ulises se alegra de que Penélope actúe con maña: y que el patrimonio aumente así.

18.196 Palidez de marfil recién aserrado de Penélope: ideal de belleza.

18.258 χεὶρ ἐπὶ καρπῷ mano en la muñeca (gesto en el arte –de dominio).

18.355 Atena quiere forzar la humillación de Ulises (18.347-8 «quería que la saña / le calara aún más hondo en el pecho»). Los pretendientes hacen una broma de la calva de Ulises.

Odisea 17

17.3 Pasea Telémaco con la lanza. Es un niño pijo, claramente. También aparece con dos perros.

17.15 Telémaco le miente a Eumeo (con ironía: «mi gusto es decir la verdad sin rebozo»): hay que mandar al forastero (que sabe que es Ulises) al palacio, aunque no quiera.

17.32 Euriclea pone tapetes de lana en los sillones (recordar las cestitas para el pan: detalles "¿femeninos?")

17.35 Acogida de las mujeres a Telémaco: le besan cabeza y hombros. 17.39 Penélope, la cabeza y ojos.

17.150 Profecía de Teoclímeno: elemento de tensión porque afirma, sin que se lo pidan, que Ulises ya está en Ítaca. Puede estropear la estrategia de Ulises.

17.189 Eumelo le comenta a Ulises (disfrazado): «Duros son los reproches de príncipes».

17.235 Ulises se mantiene firme soportando el golpe de Melantio: otra vez su virtud heroica de resistir los males. Y a la vez, padece lo que Tersites (en 17.463 Antínoo le da en la espalda con un escabel).

17.286-289 El vientre es el que lleva a equipar naves que llevan la ruina ( tema de larga tradición literaria posterior).

17.301 El perro Argo le reconoce y muere. Un episodio conmovedor en su contención.

17.383 δημιουργοί los trabajadores para la comunidad: adivinos, médicos, constructores, cantores.

17.417 Ulises le dice a Antínoo que extenderá su fama si le da más pan.

17.485-487 Los dioses que van por el mundo disfrazados: clave ideológica de toda esta parte.

17.476 Maldición de Ulises: Antínoo –sorprendentemente- se achanta.

17.511-521 Eumelo alaba a Ulises como narrador: 17.514 «los relatos de aquel te hechizarán el alma».

17.541 Estornudo como señal de asentimiento divino.

Odisea 16

16.1-20 Eumeo saluda a Telémaco como no puede hacerlo Ulises: 16.16 como un padre amoroso al hijo que lleva 10 años fuera (como Laertes a Ulises: canto 24). 16.31 Telémaco lo llama ἄττα ¿papá / tío? Pabón: «chache».

16.88-89 ¿Aristocracia frente a la masa?

16.160 Aparición de Atena solo a Ulises, enfadada de que no se muestre: los perros notan su presencia y se asustan. 16.179 Telémaco ve a su padre transformado y mira para otro lado porque cree ver a un dios.

16.176 Barba de azules reflejos de Ulises.

16.190 Una lágrima de Ulises: tanto tiempo contenida. 16.214 Llora Telémaco. 16.216 Lloran a gritos como buitres que han perdido las crías.

16.226 "Pues te voy a contar la verdad, hijo mío": momento clave. Ahora sí: la verdad 'verdadera'.

16.259 Frente a 108 pretendientes (+10 sirvientes), ellos tienen a Atena y Zeus. ¿Providencialismo?

16.430 y 442 Ulises había tratado muy bien al padre de Antínoo y a Eurímaco: otra vez la ingratitud contra Ulises como tema.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Odisea 15

15.23 Volvemos a Telémaco en Laconia. Atena le habla de la cuestión de la dote de su madre: le acoseja que no se fíe de ella. Es una línea narrativa que queda esbozada a partir de aquí; para algunos serían restos de otra versión donde la madre no es fiel.

15.51 Telémaco espera que Menelao le dé dones: 15.120 cratera de plata de Hefesto 15.125 un peplo, el mejor, el que estaba en el arco debajo de todos 15.108.

15.169 Prodigio del águila y la oca: Menelao cavila qué decir. 15.172 Helena profetiza directamente.

15.222 Teoclímeno, de familia de adivinos (mitología tesalia: Melampo, Anfiarao, Alcmeón y Anfíloco).

15.391 Eumeo como contador de relatos: le dice a Ulises que disfrute la historia que va a hacer de su vida. 15.392 tiempo tienen en esas noches sin fin.

15.399 Gozando en contar uno a otro pesares. 15.400 "Referir desventuras dejadas atrás es alivio" (Virg. Aen. 1.203 Forsan et haec olim meminisse iuvabit: "quizá hasta esto recordarlo más tarde nos alegrará").

15.534 Profecía de Teoclímeno: el mando siempre será vuestro.

15.460 collar de cuentas de ámbar. Me acordé de este que vi en el Museo Arqueológico de Zagreb:

Odisea 14

14.4 Eumeo es elogiado como el criado "que mejor le cuidaba los bienes" a Ulises. 14.53 Es llamativa su hospitalidad a un (supuesto) pobre. La razón que da es que Zeus envía a los mendigos (14.57). Puede ser esa la razón de que sea el único de toda la obra al que Homero se dirige en 2ª persona (p. ej. 14.55 y 14.165; otras 15 veces más). Quizá comparte con Menelao o Patroclo en la Ilíada rasgos altruístas, de lealtad y vulnerabilidad.

14.100-112 Cantidad de ganado de Ulises: 12 hatos de vacas, ovejas, cabras, cerdos en el continente, más los 11 hatos de cabras Ítaca. 12 zahúrdas x 50 cerdas (+lechones) +360 cerdos (240 se han debido de comer los pretendientes).

14.124-125 Eumeo le habla a Ulises de hombres errantes que cuentan embusteras historias a Penélope. 14.157 Ulises afirma:  «me es odioso el hombre que cuenta patrañas por evitar la miseria» (!). 14.161 Continúa la ironía dramática: Ulises profetiza que él mismo va a volver.

14.214-15 «Contemplando el rastrojo, cómo era la mies»: refranes en Homero, más bien escasos, pero significativos.

14.290 Fenicios malos (pero en 13.283 eran buenos). 15.415 Eumeo, raptado por fenicios (y esto sí que parece verdad).

14.324 Valor del hierro.

14.327 Dodona. Posibilidad de que en todo ese relato claramente mentiroso esté refutando (también en 19.285-302) dos poemas del Ciclo Épico de tema odiseico, la Telegonia y la Tesprotia, situados en el noroeste de Grecia. Reforzando la idea de Ulises mentiroso, se pone como referencia única para hablar del mito de Odiseo.

14.364 Eumeo le dice a Ulises "¿a qué esas vanas mentiras sobre Ulises?" 14.387 No me vengas con falsas historias ni trates de adularme: resistencia a las noticias positivas por las mentiras de otros que han traído ya noticias positivas. Problemática de reconocer la verdad al fondo de un mundo de mentiras.

14.415 Matar un cerdo para ellos solos. 14.416 Nuestro es el esfuerzo (¿crítica social?).

14.437 Da a Ulises la cinta del lomo (señal de respeto: recordar la maldición de Edipo a sus hijos porque en un banquete le dieron un trozo de carne malo).

14.467-506 Un relato de rasgos similares al episodio de la Dolonía en la Ilíada, que se inventa Ulises para que le den un abrigo: cuenta que Ulises se inventó una profecía para que le dieran a él una capa [mentira duplicada del mentiroso Ulises]

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Haendel y Berlioz

Yo me pasaría la vida con los autores barrocos: de Bach a Monteverdi, de Vivaldi a Haendel, que es el que estoy oyendo más ahora. De Mozart y Haydn más para acá no suelo pasar. Para qué, si estoy empezando a conocer un océano de hermosura y todavía estoy casi en la playa.

Teníamos en casa Joshua, un oratorio de Haendel y lo he oído últimamente en el coche casi hasta la extenuación. Una maravilla, como Rinaldo o Julio César en Egipto. No hay mucho en youtube, pero basta con que oigáis esto:



Hace poco di con un disco de Berlioz. Me daba no sé que saltar mi frontera, pero lo probé y qué maravilla La Infancia de Cristo, qué emoción.
Aquí está entero y verdadero en una versión que no sé si es la mejor porque habrá otras, pero que a mí me parece grandiosa:



Si os da miedo, probad esta selección de 10 minutos:



Yo recomendaría seguirlo con el texto y una traducción española. Y voilà: en este enlace las tenéis.
Y buscando lo anterior he encontrado este comentario detallado con audios.

Luego me enteré de que con (¿ocasión de?) esta música se convirtió García Morente en Notre Dame.

martes, 18 de noviembre de 2014

Big Band(a) de Música



El domingo, a las 12, la Banda de Música comenzó con Copland y siguió con la Rapsodia en Azul de Gershwin.



Tocaba el piano Abe Rábade, muy conocido aquí como músico de jazz (a ver que busco un momento: ah, mira aquí está la grabación que hizo con la Banda de Pontevedra). Después, la Sinfonía del Nuevo Mundo: un programa a la medida de la música que me gustaba cuando casi no sabía qué era la música (clásica), con veintipocos.
Pero me distraje varias veces, en aquel Teatro Principal inusualmente lleno (un vecino de asiento, sorprendido de la afluencia, se quejó, haciendo ver que los asistentes de toda la vida eran menos: esta gente que siempre tiene que decir que son mejores, esa gente que no deja de decirnos a los demás que somos advenedizos).
El hecho es que no paraba de haber toses (el pecado de la humanidad: ese impulso quiero pensar que semi-inconsciente de manchar lo bello), se oía a niños ¡de un año! llorar, moverse, quejarse: y los estaba viendo yo enfrente. Primero pergeñé un sistema de multas a los ruidosos (llevo un tirano dentro, ya lo he dicho más veces), luego un sistema de rayos laser que los marcase, a poder ser indeleblemente. Al final me vi con un bazooka en mis manos, abriendo boquetes de un metro en los palcos de enfrente. Me acordé de dos amigos que se han echado en los brazos exclusivos del mundo de la fonografía, quizá de dulzuras no tan directas, pero sin sorpresas de estas.

Pero qué bien tocaba la Banda: las trompetas con Copland, el inicio de Gershwin con el clarinete (creo), las flautas traveseras con la miel de la Granja San Francisco.