viernes, 17 de abril de 2015

Bunch of data

Estoy actualizando una cosa (#una cosa) que escribí en 2007: en estos años, qué diferencia. Ahora tardé un minuto en encontrar la última revisión del tema (y en bajármela en pdf). Miré en dos o tres sitios más, encontré más referencias, vi que había salido un libro, lo pedí de préstamo interbibliotecario y me va a llegar en poco tiempo (y gratis: una novedad de esta semana en mi universidad; me malicio que porque los de ciencias ya no usan libros en papel y los demás no suponemos un gasto monumental).

Rémi Brague en una nota a pie de página  se refiere al relato de un monje nestoriano de lengua siriaca que viajó a Paris en 1827, como embajador de los mongoles (parece de coña, pero es así). En la nota, cita por la traducción inglesa y dice que hay una traducción al francés:
habría querido consultarla en alguna biblioteca que conservara esa rara revista [Revue de l'Orient Latin], pero no he podido burlar la vigilancia de los funcionarios encargados de impedir el acceso de los lectores (p. 60 n. 35). 
Un genio, este Rémi. Yo siempre me acuerdo en estos casos de la bibliotecaria de clásicas de la Complutense.

Aprovecho para dar las gracias a Google y a todos los almacenes de textos y a todas las publicaciones electrónicas abiertas (y a sitios como academia,edu) por salvarnos de los funcionarios cancerberos.

jueves, 16 de abril de 2015

Rémi Brague haciendo amigos

Le preguntan por otras religiones:
No tengo estima por la creencia como tal. Detesto ese hábito que se ha adquirido de considerar el acto de creer como si albergase un valor en sí mismo, independientemente de su contenido. Desconfío de quienes pretenden descubrir vínculos entre «creyentes», incluso asociarlos, sin preguntar en qué creen. Al fin y al cabo, ¡se puede «creer» en platillos volantes! Había nazis sinceros y leninistas convencidos. (...) A mi juicio, una creencia vale tanto como su objeto, ni más ni menos (40).
Y esto a la pregunta de «por qué seguimos siendo cristianos»:
Hablar de la herencia cristiana de Europa me molesta. Aún más de la «civilización cristiana». Esa civilización fue fundada por gente poco o nada preocupada por la civilización cristiana. Lo que le interesaba era Cristo y las repercusiones de su venida en la existencia humana en su conjunto. Los cristianos creían en Cristo, no en el cristianismo en sí mismo, eran cristianos, no «cristianistas».
Ha costado siglos traducir el hecho cristiano a las instituciones. Pensemos en el tiempo que llevó a la Iglesia imponer, contra hábitos inveterados, que el consentimiento de los prometidos fuera la única condición indispensable del matrimonio. El famoso matrimonio monógamo que ahora llamamos «tradicional» es, de hecho, una novedad duramente ganada. [pone el ejemplo del matrimonio por amor de los padres de san Juan de la Cruz]
¿Quién podrá decir que el cristianismo ha tenido tiempo de traducir en instituciones todo su contenido? Tengo más bien la impresión de que aún estamos en el inicio del cristianismo (42).

miércoles, 15 de abril de 2015

Arquitectura contemporánea de Galicia 3

No sé si tengo pulsiones autodestructivas (o en este caso blogdestructivas), pero voy a poner un edificio que no me gustaba y que ahora me resulta muy curioso, para que mandéis definitivamente a la mierda a paseo este blog. Está en la calle que rodeando el casco antiguo acaba en la plaza de Galicia:















Ya veis, hormigón y prefabricados, mi nuevo interés:


Las formas son ochenteras (o de cómo recuerdo yo los ochenta) y los cristales son como esas gafas oscuras que llevaban los curas. Luego, tenían esos cuadrados tan curiosos:








Mirad la curva de hormigón para esta puerta lateral:


Estoy muy orgulloso de esta foto:

martes, 14 de abril de 2015

Rémi sobre el ateo como buen ciudadano

En la entrevista del principio de En medio de la Edad Media (ya he dicho que me gustan mucho las entrevistas a filósofos y esta también está muy bien), sale la pregunta sobre si un ateo puede ser un buen ciudadano, candente desde el siglo XVII. Rémi Brague explica muy bien el trasfondo teórico y acaba así:
si el problema consiste en asegurar la coexistencia pacífica de los miembros de una sociedad, incluso en asegurar el reparto más equitativo de los recursos disponibles, es suficiente con negociar una fórmula que permita la maximización de las ventajas. Para conseguirlo no tenemos necesidad de ningún tipo de trascendencia. Pero esto vale solo para lo que nos hemos acostumbrado a llamar, de modo bastánte sintomático, la «sociedad», un término de origen económico. Esta sociedad es en el fondo un club de personas presentes, que disponen de la capacidad de nombrar nuevos miembros o expulsarlos. El problema es que la humanidad es también una especie animal que pierde constantemente individuos y que no puede subsistir sin que sean reemplazados por otros que solo puede extraer de sí misma. El hombre no es solo mortal, sino, como decía Hannah Arendt, «natal». Ahora bien, si sabemos lo que hacemos, ¿por qué traer al mundo niños que no pueden, evidentemente, pedir nacer? Si «la vida es un asunto que no cubre su coste» (Schopenhauer), todos los padres son, sin más, criminales. Si traemos niños al mundo con tal de que puedan hacer más llevadera nuestra vejez, será peor incluso; nunca se planteará la utilización del otro a un nivel tan radical. Si es para permitir a otros «dar un paseo encantador a través de la realidad», bravo [es una cita de los recuerdos de infancia de Renan]. Pero aún habrá que mostrar que la vida, toda vida, es un bien tan inconmesurable que equilibra los sufrimientos que entraña. Sufrimientos que, por definición, no pueden conocer quienes han nacido... La única salida que hay para ello es una metafísica (33-34).
Es un día apropiado para ponerlo.

lunes, 13 de abril de 2015

Rémi Brague

Como con mucho de Platón y con Leo Strauss, también gracias a Gregorio Luri llegué a Rémi Brague. Me leí En medio de la Edad Media, que os recomiendo vivamente: es pasmosa la amplitud y profundidad de su saber y de su claridad, en este caso sobre la Edad Media y en particular la filosofía árabe y judía.
Iba a hablar de ello, pero fueron pasando las semanas, hasta que el otro día volví a acordarme de él por el propio Gregorio. He vuelto a lo que señalé y hoy solo voy a poner esto:
En Francia, el profesorado y el gremio estudiantil saltan mil ochocientos años en la historia del pensamiento, desde Platón (Aristóteles, como inspirador de la escolástica, y Plotino, como «místico» están bajo sospecha) a Descartes (24).
Los franceses podrían mirar los altramuces de España para consolarse.

---

Hace unos meses estuvo por España. De entonces copio estas dos cosas, una frase :
Hay en Cordoba un Cristo de los faroles. De alli viene la luz mas que de [Leo] Strauss...
y una entrevista (en mi humilde opinión, la periodista no puede reaccionar de manera más estúpida a lo que va oyendo, pero al menos le deja hablar):

viernes, 10 de abril de 2015

Georgia, de Willie Nelson

Mi tía estudiaba Filología Inglesa y pasó unos meses en Estados Unidos. Se trajo un disco de Willie Nelson, Stardust. Debía de ser a principios de los ochenta.
Mi tío tenía un reproductor de cedés: era lo más, aquel sonido sobrenatural, sin ruidos. Oíamos The year of the cat, de Al Stewart; Sultans of Swing, de Dire Sraits; Wish you were here, de Pink Floyd y este.
Ahí oí por primera vez su versión de Georgia on my mind. Luego he escuchado esa canción en tropecientas versiones, que nunca cansa.
No sé si ya me gustan igual esas canciones (ahora me molestan sobre todo algunos arreglos, algunas maneras de entonar), pero más que otra cosa, lo que me traigo aquí es el recuerdo de cuando las oía:



El disco entero lo tenéis aquí. O ir directamente a las dos mejores: Stardust Memories y Moonlight in Vermont.

jueves, 9 de abril de 2015

Faraone sobre catálogos

El profesor Faraone es uno de los grandes de los estudios griegos [me refiero a los griegos antiguos, claro; los actuales, que se cuezan en su ego herido].
Por ejemplo su grandeza se ve también en un artículo admirable* sobre esas listas de nombres que a tanta gente se le hacen interminables, especialmente el Catálogo de las Naves en el canto II de la Ilíada, pero también mucho Hesíodo.
En vez de acudir a lo típico (su valor histórico o mitográfico o hablar de valores «sensoriales» de la yuxtaposición de nombres o de sus valores «evocadores», se fija en que hay características distintivas, por ejemplo que en los primeros versos se acumulan tres o cuatro nombres por verso (y con variaciones para cuadrar el verso y para hacer variaciones), que luego van disminuyendo, para acabar con uno solo al principio de un verso, seguido de oración de relativo que señala a ese elegido sobre los demás (298-9).
Ve paralelos con la estructura de la priamel (lo llama ‘superlative cap’). Con ese esquema en mente, puede observar ejemplos en que se innova o en que el poeta ha insertado versos por motivos diversos (o quizá por razones de representaciones orales distintas, para públicos concretos).

El primer ejemplo que pone es de Hesíodo, sobre los hijos de Eris (=Discordia):

αὐτὰρ Ἔρις στυγερὴ τέκε μὲν Πόνον ἀλγινόεντα
Λήθην τε Λιμόν τε καὶ Ἄλγεα δακρυόεντα
Ὑσμίνας τε Μάχας τε Φόνους τ’ Ἀνδροκτασίας τε
Νείκεά τε Ψεύδεά τε Λόγους τ’ Ἀμφιλλογίας τε
Δυσνομίην τ’ Ἄτην τε, συνήθεας ἀλλήλῃσιν,
Ὅρκόν θ’, ὃς δὴ πλεῖστον ἐπιχθονίους ἀνθρώπους
πημαίνει, ὅτε κέν τις ἑκὼν ἐπίορκον ὀμόσσῃ
(Th. 226-32).
Y Discordia terrible dio a luz a la Fatiga dolorosa,
a Olvido y a Hambre y a Dolores llenos-de-lágrimas
a Combates y a Batallas y a Muertes y a Asesinatos
a Enfrentamientos y a Mentiras y a Argumentos y a Debates
a Mala-Ley y a Ofuscación, de costumbres similares,
y a Juramento, que especialmente a los hombres sobre el suelo
daña, cuando alguien a sabiendas jura en falso.

O este Catálogo de hijas de Nereo:

Νηρῆος δ’ ἐγένοντο μεγήριτα τέκνα θεάων
πόντῳ ἐν ἀτρυγέτῳ καὶ Δωρίδος ἠυκόμοιο,
κούρης Ὠκεανοῖο τελήεντος ποταμοῖο,
Πρωθώ τ᾽ Εὐκράντη τε Σαώ τ᾽ Ἀμφιτρίτη τε
Εὐδώρη τε Θέτις τε Γαλήνη τε Γλαύκη τε,
Κυμοθόη Σπειώ τε θοὴ Θαλίη τ᾽ ἐρόεσσα
Πασιθέη τ᾽ Ἐρατώ τε καὶ Εὐνίκη ῥοδόπηχυς
καὶ Μελίτη χαρίεσσα καὶ Εὐλιμένη καὶ Ἀγαυὴ
Δωτώ τε Πρωτώ τε Φέρουσά τε Δυναμένη τε
Νησαίη τε καὶ Ἀκταίη καὶ Πρωτομέδεια
Δωρὶς καὶ Πανόπη καὶ εὐειδὴς Γαλάτεια
Ἱπποθόη τ᾽ ἐρόεσσα καὶ Ἱππονόη ῥοδόπηχυς
Κυμοδόκη θ’, ἣ κύματ’ ἐν ἠεροειδέι πόντῳ
πνοιάς τε ζαέων ἀνέμων σὺν Κυματολήγῃ
ῥεῖα πρηΰνει καὶ ἐυσφύρῳ Ἀμφιτρίτῃ
(Th. 240-54).

A continuación viene otro catálogo de Nereidas: explica muy bien a qué se debe eso.

Ejercicio: contar los nombres y ver si disminuye el número. Encontrar ahí a Galatea. Buscar los significados de los nombres y explicar su relación con el mar.

*Ch. A. Faraone, “The Poetics of the Catalogue in the Hesiodic Theogony” TAPA 143.2, 2013, 293-323 [a quien lo quiera, se lo mando].

miércoles, 8 de abril de 2015

Un tapiz de la Catedral

El Museo de la Catedral (@MuseoCatedralSC) puso el otro día esta foto de uno de los tapices mitológicos que tienen (yo ya os puse uno chulísimo).
Es, como podéis ver, Aquiles a punto de ser sumergido en las aguas de la Estigia (y casi en la inmortalidad). Pero está el pequeño problema del talón:



A mí lo del talón siempre me pareció un timo: su madre Tetis no era tonta, era una diosa.
En los textos griegos no aparece nada de eso: sí, lo habéis adivinado, fueron los romanos, tan romos como siempre (aunque puede que Estacio se lo copiara a algún griego, eso siempre es posible).

martes, 7 de abril de 2015

Explota la Primavera

Ayer fui de repente consciente de que había llegado la primavera. Hace unos días estaba con que si hablar también este año de ese prodigio recurrente de los narcisos; y entre que sí y que no, zas, la Primavera: me di cuenta de que los árboles de la curva de Económicas estaban echando hojitas, y de fondo se veía un verde claro, en dirección al Colegio Mayor Gelmírez

(al lado, en el estanque, los gansos, enzarzados entre ellos, nada bucólicos; en una esquina, un cisne estaba rehaciendo su nido. Su cuello se iba sumergiendo para recoger hojas y vi claro que eso inspiró claramente -no me cupo duda, aunque, bueno, 'grúa' es 'grulla'- a los inventores de las grúas).

Lo de la primavera me alegró de verdad: no recordaba tanto frío en ningún invierno anterior.

Ha sido una dulce Semana Santa, entre las alegrías de los conciertos de Músicas Contemplativas, el Triduo Pascual (en las Carmelitas, un sacerdote indonesio que leía trabajosamente homilías de cuatro minutos y para redondear el exotismo, dos chicas que yo me quería imaginar chinas, pero de las perseguidas por el comunismo, mientras la monja francesa leía las lecturas tan bien) y un sol que brillaba con la alegría del que todavía no se dedica a quemar, solo a iluminar.

Eso es lo que os quería contar, que qué bien.

domingo, 5 de abril de 2015

Surrexit Dominus vere

A mí, lo que más me llamó la atención (no, no es lo más importante) fue esta frase del libro del Éxodo. Me consoló mucho:
«Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó» (Ex. 14.28)

Mientras pensaba en por qué me atraía tanto esta frase, conseguí salir de mi despiste y atender a la lectura del Evangelio, que acaba así, con las palabras del ángel a las mujeres:

No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron. Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis, como os dijo.
Qué bien. Muy Feliz Pascua de Resurrección a todos